Cómo van cambiando los juegos

Los juegos van cambiando lenta pero inexorablemente.
Los juegos de muñecas, tampoco son lo que eran.

¿Os habéis fijado en que la gente tiene juegos en todas partes?

En el móvil, en la tablet, en el portátil, en el ordenador, en el Smartphone, en el iphone…

Antes la gente guardaba los juegos en un armario o en un rincón del trastero, y casi todos eran juegos de mesa.

Ahora es raro el niño que sabe lo que es un tablero físico de parchís, o de ajedrez, o de la oca…

Desde pequeña, yo no era mucho de juegos. Prefería leer y escribir historias (de mayor, quería ser escritora), sin embargo, hubo algunos juegos que me marcaron.

El primero del que tengo memoria clara es el dominó.

Yo no lo entendía, pero recuerdo a los hombres mayores jugando horas y horas. Un día mi abuelo me enseñó a jugar, y aunque no me disgustó, tampoco llegué a entender porque lo adoraban tanto.

El segundo que recuerdo es el de las cartas. Mis padres y tíos se sentaban a una mesa, sacaban una baraja y las tardes se les pasaban volando con ese entretenimiento.

Alguna vez pregunté cómo se jugaba, pero me explicaron unas cosas muy raras que no entendí. Ni siquiera quise probarlo.

El tercero que conservo en la memoria es el ajedrez. A ese me aficionó mi hermano mayor. Él era por entonces una criatura adorable que se pasó horas explicándome con paciencia cómo se jugaba. Al final aprendí, aunque no por ello dejó de darme grandes palizas (al ajedrez, por supuesto). Creo que nunca le gané ninguna partida. A mí, más que el juego, me fascinaban las piezas en forma de caballos , torres, peoncitos, alfiles, reinas, reyes… A mi hermano le habían regalado un ajedrez de madera con una talla realmente preciosa. Todavía recuerdo el olor a pino de sus piezas y las bonitas expresiones de los rostros de las figuras. Me parece que él aún lo conserva.

Después de eso, llegó la tecnología y descubrí la consola Atari. A los jovenzuelos y a los niños ni les sonará qué es eso.

En casa de mis padres yo sólo sé que entró una y en torno a ella se creó una gran expectación. Tenía yo entonces seis o siete años.

Me aficioné al famoso comecocos, a un jueguecito del que no recuerdo el nombre que tenía un cañón en la parte baja de la pantalla que se movía horizontalmente y con él tenías que ir liquidando a un montón de navecitas, marcianitos y cosas raras que iban lloviendo de la parte superior de la pantalla…

Por último, llegó la etapa de los ordenadores. Mi hermano mayor se compró uno de eso prehistóricos, pero que en aquel momento, era la última tecnología.

Mi juego favorito entonces fue el Príncipe de Persia, que con su espadita en mano, tenía que ir avanzando por unas pasarelas y unos caminos pintorescos…

Pasé un montón de horas jugando con el príncipe.

Hoy día en mi móvil, tengo la costumbre de borrar todos los juegos, porque si no me entretengo con ellos y se me quitan las ganas de trabajar.

En el ordenador sólo tengo uno: el tetrik.

Diréis que es muy aburrido y que pudiendo andar por ahí cazando pokémons, no entendéis que hago jugando a esa tontería.

Pero a mí me encanta y me resulta muy relajante.

El GTA 5 para PC

Este verano no me quedó más remedio que castigar a mi hijo Pablo (y mira que no me gusta), pero suspendió cinco asignaturas, de modo que o tomaba medidas drásticas o la cosa se acabaría poniendo fea.

Pablito tiene trece años y está en esa edad difícil que todos hemos tenido o todos conocemos de una forma u otra.

En el último curso, ha dejado de ser el empollón de la clase y se ha vuelto rebelde y perezoso. Sólo le interesan las motos, la calle, las chicas, el móvil y el ordenador.

Mi primera medida correctiva, fue quitarle el teléfono. Pablo se pasa horas hablando por whatsapp y por Facebook con sus amigos, en lugar de estudiar o hacer los deberes.

Así que le dije que se lo devolvería cuando hubiera aprobado todas las asignaturas pendientes.

En lugar de estudiar, se puso a ver la tele y a jugar en el ordenador, de manera que la segunda medida fue quitarla la televisión de su cuarto.

Por último, también le requisé el ordenador, para que dejara de jugar durante seis o siete horas al día.

Y al fin, dio resultado. Cuando se vio sin ordenador, sin móvil y sin tele (pero sobre todo, sin ordenador), se dio cuenta de que la cosa iba muy en serio y que debía recuperar a toda costa sus derechos perdidos.

Nunca en toda mi vida había visto a mi hijo estudiar tanto. De hecho, le tuve que levantar el castigo antes de lo previsto, porque hacía todos los ejercicios con asombrosa rapidez y me demostraba que estaba estudiando todas las asignaturas concienzudamente.

Cuando me quedé con su ordenor custodiado, un día tuve que utilizarlo para una emergencia, porque el de mi oficina se quemó (literalmente) y el domingo antes de una gran reunión de primera hora de lunes, necesité acceder a internet y obtener varios documentos. Conecté entonces la torre de Pablo y solucioné mi urgente problema.

Ya me iba para casa cuando, un icono en el escritorio del ordenador de Pablo, me llamó la atención: GTA 5 PC, ponía en letras llamativas.

No me sonaba de nada y me preocupé, porque aunque mi hijo es un buen chico, a su edad, cualquier cosa es posible.

Así que decidí investigar e hice doble click.

En seguida supe que era un juego y quise saber algo más. Curiosee y me gustó.

Ahora, varios meses después y cuando Pablo ya ha aprobado todo lo que suspendió, estoy hasta más enganchado que él al juego.

Si no lo conocéis, GTA 5 más que un juego es toda una aventura, con tres personajes protagonistas. En él puedes hacer cosas tan variopintas como correr en coches perseguidos por la policía, luchar, disparar, jugar al golf, al tenis, participar en triatlones, carreras de coches, dardos, u horas de relax en clubs nocturnos (sobre esta parte tuve que mantener una seria conversación con Pablo, claro).

A mí me sorprende mucho la perfección de los gráficos, de las imágenes en general. Parece todo tan real…

Ahora Pablo y yo nos intercambiamos trucos para GTA 5 y a veces entiendo por qué mi hijo no tenía ganas de estudiar y estaba deseando recuperar su PC. ¡Es un juego tan divertido!

Hasta la música me encanta.

En fin, ahora me cuesta más que antes poner a trabajar, porque el juego me distrae mucho.